transparente mañana estival.
Cómo apoyastes tu cabeza sobre mis caderas; cómo dulcemente
te volviste hacia mi.
y me abristes la camisa sobre el pecho para hundir tu lengua
hasta llegarme hasta el corazón desnudo.
Y cómo subistes hasta tocarme la barba y bajastes hasta llegarme a los pies.
"CANTO DE MI MISMO" nº17, Walt Whitman.

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